Adobillo: Sistema vernacular que resiste los terremotos

Adobillo: Sistema constructivo dentro de la cultura de Valparaiso 


La tradición y culturas constructivas hoy en día son la repetición de innovaciones importadas de representantes europeos y americanos, olvidando el pasado propio. En la ciudad de Valparaiso, Chile, hay sin embargo un  sistema constructivo fascinante, que surgió en la época decimonona y que gano popularidad por su adaptación topografía y a las condiciones ambientales difíciles; resistente al tiempo y a los terremotos. Esta técnica consiste en la unión de adobe, paja y madera: el adobillo.

El adobillo es un sistema constructivo mixto, nacido de la necesidad y los escasos recursos. Este proceso constructivo estuvo activo en varias etapas históricas de la ciudad, principalmente entre los años 1822 a 1955. Este proceso representa más del 70% de las viviendas en las zonas empinadas, según datos de 1980, y que representa el éxito de los asentamientos informales  dentro de la urbe. La historia de evolución de Valparaiso va de la mano con el adobillo, por lo que solo se puede entender bajo las capas de un contexto histórico.

SIGLO XIX: NACE UN SISTEMA

Para entender el origen histórico de este sistema hay que hacer un viaje a las épocas de la industrialización europea y su expansión en muchas zonas de Latinoamérica.

Valparaiso en el siglo XIX

Valparaiso es una ciudad caracterizada por su topografía atípica, con escasas zonas planas y elevados cerros. En el momento de mayor crecimiento demográfico de la ciudad, fruto de la independencia y del comercio exterior con entidades extranjeras, principalmente inglesas,  que ayudaron a hacer del puerto un lugar de encuentro con los habitantes del viejo mundo. Como muchas otras ciudades en este periodo industrial, los ciudadanos que buscaban mejorar sus ingresos y calidad de vida buscaron alojarse lo más cerca del casco histórico, alojando en los principales cerros (Alegre y Concepción) cuyas cotas exageraban los 200 metros desde el punto más  bajo. La autoconstrucción era la única alternativa pero estas construcciones requirieron de un nuevo sistema constructivo alejado de las enormes estructuras de tierra usadas para construir las fábricas y viviendas coloniales; requería mayor liviandad, rapidez en la ejecución, de costos menores,  resistencia a los sismos y terremotos así como una mano de obra no necesariamente experta para llevar a cabo estas tareas. Fue así que el ingenio y el conocimiento de la zona dio lugar a un sistema  que mezcla tabiquería, adobe, madera y tejas cerámicas. Este nuevo sistema, se dice, fue introducido por los inmigrantes ya en la segunda mitad del siglo XVII, para la construcción bodegas e instalaciones portuarias en la zona plana con estructuras similares. Nadie sabe quiénes fueron los autores pero este sistema constructivo ha tenido su importancia capital en la ciudad.  

Valparaiso en el siglo XX.

A pesar de la innovación que supuso este nuevo sistema constructivo, no se niega el hecho de que su sistema tiene similitudes con el Ballon frame. El sistema de estructuras de madera norteamericano fue adaptado a la zona según prácticas de construcción implícitas tales como una buena conexión entre los elementos, la reducción progresiva del peso edificatorio, hacia los pisos altos, ciertos dispositivos capaces de contrarrestar los esfuerzos horizontales (el adobe funciona resiste muy bien la tracción), y ciertos sistemas capaces de aumentar la ductilidad de los edificios.

En 1906 su utilización se masificó luego de un gran terremoto que causo estragos en la ciudad, destruyéndolo por completo. Este sistema obtuvo su último criterio de legitimidad en el más reciente terremoto que sufrió el país, el terremoto de Cauquenes en 2010, quedando intactos gran parte del patrimonio de la ciudad, mostrando su capacidad de resistir los efectos sísmicos.

EL ADOBILLO COMO SISTEMA CONSTRUCTIVO

En palabras técnicas, el adobillo es un bloque rectangular de tierra y paja secada al sol, que se utiliza como elemento de mampostería, ya que la estructura descasa en la madera.

El sistema como tal se compone de un tabique estructural compuesto por elementos verticales (con madera de roble), elementos horizontales (llamados solera superior e inferior) y arriostantes en forma diagonal. Estos están unidos a través de ensambles de cajas y espigas que conforman un esqueleto firme que junto a otros elementos forman una estructura resistente. En cuanto a medidas y proporciones:

·         Las secciones mas utilizadas de madera son de 10 x 10 cm (4x4 pulgadas) y 7,5 x 10 cm (3x4 pulgadas).

·         La distancia entre elementos verticales suelen ser de 40 a 50 cm, lo que determina la dimensión del bloque de tierra insertada en medio de estos.

·         Otro elemento esencial es el listón interno de 2,5 x 2,5 (1x1 pulgada) que se instala en el interior del tabique, para mayor estabilidad.

·         Las medidas normales del bloque de adobe suele ser e 45 x 10 x 10 cm

Adobillo: Sistema constructivo basado en la union de tierra y madera.


El uso de este sistema constructivo va de la mano con otra, llamada empalizado, que utiliza la tierra como sistema portante en vez de solo como cerramiento. Es usual encontrar ejemplos de la mezcla de estos dos sistemas, encontrándose así construcciones cuyas plantas bajas son con sistema de adobillo, y las plantas superiores con empalizado, debido en parte a que es más liviano.

Estas estrategias resultaron ser eficientes a lo largo de los años, volviéndose a utilizarse de nuevo en varias ocasiones dentro del siglo XX, así como en tiempos actuales por ser una forma barata, estable y antisísmica.  Los costos hoy en día no suelen superar el 1 dólar por cada adobillo, y los tiempos de construcción suelen durar semanas.

Como pueden darse cuenta, el sistema de tierra-madera puede ser la solución para muchas familias de escasos recursos, puede ayudar también a reducir las huellas de carbono y dar lugar a una nueva forma de concebir la vivienda popular chilena y, porque no, la vivienda popular latinoamericana.

Boceto sacado del libro "Sistemas constructivos basicos" de Luis Pablo Barros y Gustavo Sarabia


 

 

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